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Orca
acercándose a la playa en Caleta Valdés |
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Elefante
Marino en Caleta Valdés |
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Lobería
de Puerto pirámide |
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Vientos
frecuentes. Rutas poco transitadas. Calor y frío. Cielos muy
azules. Soledad patagónica. La naturaleza a pleno se hace
sentir en la reserva de Península Valdés. Este
accidente geográfico, a sólo una hora de auto de Puerto
Madryn, insume unos 200 kilómetros entre ida y vuelta. Se
sale de Madryn hacia el norte por la ruta provincial 1,
empalmando a los 17 kilómetros con la número 2, siempre por
asfalto.
En temporada de ballenas (Junio a Diciembre),
vale la pena hacer un primer tramo por la ruta provincial
4 (de ripio), primer avistaje costero de ballenas en la
Playa El Doradillo, considerada área natural de
reproducción. Tras haber andado 77 km. se llega al Istmo
Carlos Ameghino, puerta de entrada a la reserva faunística
integral Península Valdés. Allí hay un Centro de
Interpretación, dependiente de la Secretaría de
Turismo de la provincia de Chubut, ideal para informarse
sobre la flora, fauna, geografía e historia de lo que se verá
durante el recorrido. Unos 25 km. más adelante se llega a la
aldea turística Puerto Pirámides, desde donde se
realizan los avistajes de ballenas francas, a bordo de
embarcaciones preparadas para tal fin. Ahí nomás (a 5 km)
encontramos la lobería de Puerto Pirámides,
apostadero de lobos marinos de un pelo durante la época de
reproducción y cría (entre Diciembre y Marzo).
Desde Puerto
Pirámides se puede ir hacia Caleta Valdés (apostadero
continental de elefantes marinos) y Punta Norte (lobos
marinos), transitando por caminos de ripio en un radio de
75 km aproximadamente.En todo el viaje no olvide que está
recorriendo uno de los pocos lugares del mundo que conserva
intactas las características que hace más de 160 años
fueron el asombro de Charles Darwin.
La
geografía de Caleta Valdés impresiona de entrada.
Cuando uno llega y vé esa lengua de tierra rodeada de agua
frente al Océano Atlántico, queda mudo ante tanto territorio
inmenso. Más abajo, después de una larga caminata y tras
descender por un sendero habilitado, se llega al territorio de
los elefantes marinos. Los machos de tres toneladas y cinco
metros de largo poseen harenes de hasta 10 hembras. Se
reproducen entre Agosto y Noviembre y mudan de piel en el
verano, especialmente los jóvenes y las hembras. Son
excelentes buceadores y nadadores, y durante 8 meses no salen
del mar para descansar.
Mientras están en la playa no se
alimentan y no deben moverse demasiado, ya que esto les genera
pérdida de erergías, que no pueden recuperar inmediatamente.
Por eso, mientras los visite, no grite ni los ahuyente. Respételos
en su medio natural. |