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El
4 de Abril se cumplió en Puerto Madryn la cuarta edición del peregrinaje. Unas
300 personas lo siguieron desde el muelle y fue televisado a todo
el país. Al final, un mensaje para los inundados de Santa Fe. El
día acompañó al Padre Juan Gabriel Arias y a la veintena de
buzos que lo acompañaron cargando una cruz de varios metros de
altura bajo las claras aguas del Golfo Nuevo en el Vía Crucis
Submarino. La cita tuvo lugar en el Muelle Luis Piedra Buena, a
las 9 de la mañana. Una hora más tarde, hizo su ingreso al mar
el sacerdote y toda la gente presente siguió su procesión por
las catorce estaciones. Turistas y madrynenses, agnósticos y
cristianos se dieron cita para observar un evento único en el
mundo. Canal siete de Rawson fue el encargado de retransmitir en
directo para Crónica TV, América y TN. Este Camino de la Cruz
tuvo en su última estación un mensaje y acompañamiento a los
inundados de Santa Fe y sus alrededores. Con un sol radiante, una
temperatura más que agradable, la presencia de muchas personas
sobre el Muelle y una muy buena visibilidad bajo el mar, el Vía
Crucis Submarino no sólo pudo disfrutarse desde la superficie,
bajo el agua por los buzos profesionales y deportivos que
participaron sino por miles de argentinos que sintonizaron alguno
de los tres canales que se sumaron a la transmisión provincial.
El comienzo de este evento tan peculiar estaba organizado para las
9. Algunos detalles y arreglos de último momento, demoraron el
ingreso al mar de buzos y del sacerdote de la Parroquia Natividad
de María, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En la
superficie, más de 300 personas aguardaban el comienzo de la
peregrinación que atravesó 12 estaciones bajo el agua y 2 en
superficie, siendo la última de ellas la más emotiva. Contraria
a toda figura esteriotipada de sacerdote que las personas puedan
llegar a tener, la apariencia del Padre Juan Gabriel sorprendió
por su sencillez. Pantalones desmontables, una remera al tono,
buzo para contrarrestar el viento que poco a poco se fue
disipando, sandalias con una suela antideslizante de goma y una
mochila al hombro conformaron su vestimenta para esta cuarta edición
del Vía Crucis bajo las aguas del Golfo Nuevo. Seis embarcaciones
fueron acercando a los buzos que se sumaron a la iniciativa,
mientras los organizadores corrían en la superficie para
solucionar el inconveniente con el sonido. (Ver aparte). La cruz
blanca de metal y varios metros de altura se colocó en posición.
El cura comenzó a revisar su equipo de buceo ante la atenta
mirada de los transeúntes. Con el equipo completo comenzó a
confundirse entre los otros buzos hasta que se acercó a la
burbuja acrílica recubierta por una estructura de hierro e ingresó
a ella.
LA
PEREGRINACION
Pocos
minutos después, comenzó la peregrinación en la estación
"Jesús es condenado a muerte". La cúpula de acrílico
se sumergió hasta el fondo y sólo se pudo observar como llegaban
a la superficie las burbujas del aire de los tanques de oxígeno
que poseían cada uno de los buzos. Cuatro profesionales fueron
los encargados de trasladar al Padre Juan Gabriel hasta la segunda
estación "Jesús cargando la cruz". Cada vez que se
detuvo la procesión para dar lectura en la superficie al
significado de estos estadios, una pintura acompañó sus pasos y
la muchedumbre observaba el agua mientras escuchaba expectante.
Los metros se fueron recorriendo de a poco. Y progresivamente se
atravesaron doce estadios. En la séptima estación "Jesús
consuela a las mujeres de Jerusalén" las voces femeninas se
alzaron y rezaron una oración. Un último cuadro anuncia el final
del Vía Crucis en su parte sumergida, es cuando se recuerda la
muerte de Jesús en la cruz. Los cuatro buzos que trasladaron
hasta ahí la cúpula ayudaron al Padre Juan Gabriel a salir. Dos
profesionales fueron los encargados de trasladar a la par la gran
cruz metálica que a la distancia se distinguía. Se sumaron a la
procesión más de diez buzos. Algunos fueron los encargados de
filmar bajo el mar el recorrido que fue transmitido no sólo por
el canal provincial sino por América, Crónica y TN. El Vía
Crucis logró captar la atención de todos y se transformó en un
evento único, con características que hacen del evento un
verdadero atractivo turístico. Las imágenes emitidas desde las
profundidades impactaron por su nitidez y por el espectáculo que
regala el Golfo Nuevo a quienes ingresan. Ya en la superficie, las
últimas dos estaciones culminaron con la colocación de la
inmensa cruz en un pozo en la arena. Así se simbolizó "El
cadáver de Jesús puesto en el sepulcro" y su símbolo de
esperanza ante los momentos malos trajo a colación el recuerdo de
los argentinos que hoy atraviesan por un momento difícil en la
región litoral dadas las grandes inundaciones. Un hecho marcó la
necesidad de una mayor y mejor organización. En esta edición sólo
se pudo escuchar la voz del Padre Juan Gabriel Arias en las últimas
dos estaciones que se realizaron en la superficie, dados los
terribles problemas que se produjeron con el sonido. Minutos antes
de que comenzara el Vía Crucis se escuchó un diálogo de dos
buzos desde la superficie. "No puede ser, ayer les pedimos
que se aseguraran puntualmente del tema del micrófono", dijo
uno de ellos con un tono que denotaba fastidio. Consultado uno de
los organizadores sobre la causa de no estar escuchando la palabra
del sacerdote desde la superficie mientras era trasladado en la
burbuja acrílica, explicó que se trató de la falta de un cable.
La demora en su llegada al Muelle del elemento que faltaba jugó
una carrera contra reloj ya que el canal provincial se había
comprometido con las emisoras nacionales a tener la transmisión
en directo a una determinada hora y no podían faltar al
compromiso. Los tiempos televisivos se cumplieron, pero parte de
la magia de este Vía Crucis Submarino único en el mundo se disipó.
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El
próximo Vía Crucis submarino será nocturno
Las operadoras de buceo y los
organizadores ya están trabajando en el próximo Vía
Crucis. Quieren hacer una "avenida de luz" bajo el
Piedrabuena.
Los
organizadores del ya tradicional Vía Crucis submarino de
Semana Santa están buscando darle una "vuelta de
tuerca" al evento. Y planean que la próxima edición,
el año que viene, sea nocturna. Así lo decidieron en una
reunión de trabajo que mantuvieron la semana pasada.
"La idea es iluminar por debajo todo el muelle, y dar
así una vista espectacular. Además, es una motivación
extra para que vengan buzos de todo el mundo" contó
José María "Popey" Goity, uno de los principales
impulsores de este acontecimiento que en los últimos años
ha llamado la atención de turistas de todas partes. El Vía
Crucis submarino es una de las atracciones de la Semana
Santa madrynense. Y la idea es que no sólo participen de
manera activa los buzos, sino también el público. "Lo
que buscamos es que el muelle quede repleto de gente
participando de las estaciones del Vía Crucis. Se puede
hacer una procesión previa de todos juntos hasta la punta,
y luego hacer el recorrido" contó Goity, junto al
padre Juan Gabriel Arias, un cura que se ha transformado en
un buzo experto de la mano del Vía Crucis. Goity y el padre
Arias estuvieron en la semana con las operadoras de buceo. Y
le encontraron otras ventajas al Vía Crucis. "Si lo
hacemos el miércoles o Jueves Santo por la noche, va a
participar mucha gente. Hasta ahora lo hacíamos el miércoles
por la mañana". El grupo organizador planea iluminar
por debajo el muelle Piedrabuena. Los buzos que participen
de cada una de las estaciones "serán casi todas bajo
el agua- utilizarán bengalas, que tienen casi una hora de
duración, simulando antorchas. Y cada estación se irá
iluminando al paso de la procesión. La gente, además, podrá
seguirlo desde el muelle Piedrabuena con la iluminación
desde el agua. "También podríamos escenificar algunas
de las estaciones" se entusiasmó el padre Arias. La
idea para el próximo Vía Crucis submarino es captar el
interés mundial, tal como se hace con la Vigilia de
Ballenas. Por eso, los organizadores están pensando en
montar una plataforma digital para transmitir el suceso en
directo a todo el mundo vía Internet, además de lograr la
transmisión televisiva a todo el país a través de canales
locales y de Buenos Aires. Además, se quiere aprovechar el
enorme impulso que está teniendo el buceo local, con nueve
operadoras que están sacando al mar a más de veinte
personas por día. Así es que se espera una gran
participación. La procesión religiosa recorre catorce
estaciones, de las la mayoría se realizan totalmente
sumergidos. En su recorrido decenas de buzos se suman bajo
el agua, mientras una multitud sigue sus pasos desde la
superficie sobre el muelle. La actividad es única en el
mundo y su trascendencia llega cada vez más lejos. La
aprobación de la Iglesia Católica se suma a los avales que
hacen de esta actividad un evento único por su
originalidad, en una ciudad que es la Capital Nacional del
Buceo. La primera vez que se realizó este Vía Crucis fue
en abril de 2001. El proyecto se realizó para sumar el Vía
Crucis a las celebraciones litúrgicas de Semana Santa y dar
énfasis a la promoción de una actividad característica de
Madryn, como es el buceo, en las aguas del Golfo Nuevo.
Información e
imágenes generadas por Diario "El Chubut"
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